Juanma Aranda

NEGOCIO

OpenAI prueba seis formatos de trabajo con IA y los comercializa sin apostar aún por uno solo

Tras su DevDay, OpenAI ha sacado varias vías para trabajar con IA que se pisan entre sí: chat en ChatGPT, documentos colaborativos con Pages, espacios compartidos con Spaces, agentes llamados Dots y tareas autónomas o programadas. La compañía no ha elegido un formato ganador y ofrece todos a clientes de pago, mientras algunas funciones no llegan al plan Plus.

Audio con ElevenLabs

Qué ha ocurrido

OpenAI ha lanzado y posicionado varias superficies de uso que responden a enfoques diferentes de trabajo con IA: conversación (ChatGPT clásico), documento (Pages, para coescritura, investigación, gráficos e imágenes con personas y agentes), lugar compartido (Spaces, orientado a empresas), agente con identidad (Dots), tarea autónoma (ChatGPT Work) y tiempo (tareas programadas en la nube o en el ordenador). No ha priorizado una sola, sino que mantiene todas activas y de pago —con planes que llegan a distintos niveles mensuales, como 20, 100, 200 o 500 dólares—, mientras que el plan Plus no incorpora por ahora Spaces ni Dots.

Qué significa para creadores

Para creadores y equipos en España, la señal es clara: conviene elegir una superficie principal y probar el resto en pilotos acotados antes de asumir más costes. Si tu flujo nace en chat, céntrate ahí; si necesitas coautoría con agentes y visuales, prueba Pages; si buscas colaboración de equipo con agentes, valora Spaces; y si tu prioridad es la ejecución en segundo plano o en momentos concretos, mira las tareas y ChatGPT Work. Dado que en oficinas se tiende a usar “una” interfaz y la confusión penaliza la adopción, prioriza la que mejor encaje con tu día a día y revisa bien qué incluye cada plan, especialmente si dependes de Plus, que aún no incorpora algunas piezas clave.

Fuente y contexto

Según Xataka, OpenAI está desplazándose de ser un asistente a intentar convertirse en una suite para la oficina, entrando de lleno en el terreno del software empresarial, tradicionalmente dominado por Microsoft, su socio histórico con el que ahora mantiene una relación más distante. La compañía explora seis hipótesis a la vez y deja que sea el uso real el que decida cuál se impone, pero esa exploración ya se está realizando con facturas de clientes.